|
Oscar Wilde y la vigencia de su pensamiento
Autor:
María de Jesús González Pérez (EnkiduMagazine.com)
El año pasado se conmemoró el 150 aniversario
del nacimiento de Oscar Fingal O’Flahertie Wills
Wilde, el 16 de octubre de 1854 inicia la vida
de un hombre que replanteó la literatura inglesa
a partir de una personalidad única e
irremplazable y de una capacidad intelectual
crítica; su proyección literaria sigue aún
presente y su forma de vida deambula en la
cotidianidad de la diversidad sexual, como un
ser que también experimentó los prejuicios y la
doble moral de su época.
En medio de la decadencia inglesa, el
esteticismo y diletantismo, Wilde se adueña del
arte como una forma de enfrentar la hipocresía
cultural y social que imperaba en la sociedad
victoriana a la vez que se complacía en su
trabajo creativo, disfrutaba realizar una
actividad que satisfacía sus expectativas
intelectuales, bajo la influencia del
esteticismo el escritor reflexionaba que la vida
“son sólo momentos limitados de esos momentos de
éxtasis supremos: es finita y por eso hay que
vivirla y apresurarla al máximo”.
A pesar de este desenfado por la vida que
compartían muchos artistas de la generación de
Wilde, éste imprimió en su obra aspectos como la
crítica y el sarcasmo social que, de alguna
manera lo hicieron distinguirse del resto, la
seriedad y el compromiso mostrados en su obra,
reflejan la necesidad de defender y hacer
respetar las diferentes formas de vida que
estaban latentes en la burguesía de Inglaterra.
Esta noción se hace presente en muchos de sus
escritos. Especialmente nos permitimos
recomendar el ensayo: El alma del hombre bajo el
socialismo, Wilde define desde una posición
inteligente, mordaz e irónica aquellas nociones
que parecían tener un significado invariable y
que justificaban el contexto histórico, social y
político en el cual vivió.
Con la misma entrega que escribió versos y
frases perfectamente articuladas en cuentos,
relatos y obras de teatro, así también puso
particular esmero en este ensayo, el cual es una
reflexión acerca de cuestiones como: el
socialismo, el individualismo, la propiedad
privada, la pobreza y cómo estos aspectos han
influido en la personalidad del ser humano, al
respecto señala “pues el reconocimiento de la
propiedad privada ha dañado realmente al
individualismo, y lo ha oscurecido, confundiendo
al hombre con lo que él posee. Ha desviado
totalmente al individualismo. Ha hecho de las
ganancias, y no del desarrollo, su finalidad. De
manera que el hombre creyó que lo importante era
tener, y no supo que lo importante es ser. La
verdadera perfección del hombre reside, no en lo
que el hombre tiene sino en lo que el hombre es”.
A lo largo de la lectura aborda el significado
del cristianismo, la función de las máquinas,
plantea cuál es el sentido del arte, haciendo
una breve comparación entre Francia e Inglaterra
y como manifestación cultural que le atañe
directamente, expresa lo siguiente: “debe
notarse que siendo el arte esta forma intensa
del individualismo, el público trata de ejercer
sobre él una autoridad que es tan inmoral como
ridícula y tan corruptora como despreciable. No
es toda su culpa. El público ha sido siempre, en
todos los tiempos, mal educado”. En este caso el
hace una cáustica crítica a los gobiernos y
sociedades que prescriben lo que debe hacer un
artista, limitando la creatividad del hombre, a
la vez que argumenta su animadversión hacia la
opinión pública. Desde su perspectiva expone
conceptos como: malsano, vulgaridad, estupidez,
autoridad, sistemas, deber, egoísmo, egolatría,
simpatía y vida entre otros que, giran alrededor
de su ideología sobre lo que es el arte y como
percibe a la sociedad.
La última parte del libro contiene dos cartas
que escribió al diario Daily Chronicle las
cuales recogen la experiencia que padeció en la
cárcel de Reading: El caso del guardia Martín:
algunas crueldades de la vida en la cárcel y
Reforma de las cárceles. A través de estas
misivas expresó “sus proyectos de reforma
penitenciaria y sus críticas al sistema
carcelario vigente por aquel entonces en
Inglaterra”.
Al leer este libro nos damos cuenta que las
concepciones que elabora Oscar Wilde están aún
vigentes. En la actualidad los seres humanos se
miden por un valor material, pareciera que la
indiferencia se está adueñando de todos los
rubros en los que participa el hombre, hemos
sustituido el placer de realizar nuestras
actividades por el deber monetario, agregando
que vivimos en una sociedad que limita las
libertades, los derechos humanos y el respeto; a
lo que Wilde responde: “el hombre ha buscado
vivir en forma intensa, completa, perfecta.
Cuando pueda hacerlo sin limitar a los demás, y
sus actividades le brinden placer, tampoco
sufrirá, será más cuerdo, más sano, más
civilizado, más él mismo”. Finalmente, nos
quedamos con esta idea que nos ayuda a entender
nuestra realidad y nos incita a transformarla.
* Wilde, Oscar. El alma del hombre bajo el
socialismo. México, Prisma, pp. 85
|