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Tonada de las Ausencias
Autor:
JUAN MIGUEL BUSTOS
¿En dónde mis pájaros
resignaron el vuelo?
Un día desperté al asombro
y el cielo era una ausencia.
Los rostros queridos
ya no habitaban aquella geografía
y los ojos habían gastado toda la luz
indagando los rumbos de un salario esquivo.
algunas manos quedaban, todavía
espesas de fatiga.
Busqué en la calle, y los álamos
no se alzaban sosteniendo el otoño
ni las madreselvas cercaban el perfume de los sitios.
Una dermis de negros asfaltos
ocupaba el lugar de las gramillas
y del canal no quedaba, siquiera,
una hendidura.
Anduve preguntando.
Requiriendo.
Y las respuestas eran esquivas.
“No sé”. “Tal vez”. “Puede ser”,
pero ya no me recuerdo
porque además del tiempo
pasaron por aquí tantos Atila,
que nada ha vuelto a crecer
después de la pezuña
y las guitarras, todas,
se llamaron silencio.
Solamente los pájaros del atardecer
regresaban al antiguo cielo
como un detalle de la melancolía
y detrás de la pintura y los afeites,
en un rincón, lloraba desprotegido,
el fantasma de algún sueño.
Más allá de las inmediaciones de la plaza,
donde al amparo de los plátanos
me resultaban sencillos los poemas,
los sicarios del infortunio
encadenaban las últimas voces.
El cristal
se había roto.
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