Autor: Elida Edith Canestri de Eserequis
Vine a visitar la vida.
Dejé el secreto
en su atareado rumor
de primavera,
en su palabra antigua,
en su íntima ternura de doncella.
El camino escuchó mis pasos
y los guardó
en el místico rincón
de cada día.
Elaboré verdades
dibujé sombras sobre la crujiente ausencia
de Dios
y las cubrí con llanto de estrellas.
Y pienso en mis horas ya plegadas
por la sangre
de mi tiempo trascendido.
Vine a visitar la vida.
Los instantes huyeron
hambrientos de respuestas.
Siento un tácito cielo en mi alma
que ilustra un íntimo poema.
Me alejo de tanta música ahogada.
Enjambre de ecos.
Y llevo dentro una ciudad dormida.
Donde no me encuentro.